Dejémonos de prejuicios, es un país increíble con lugares preciosos y una gastronomía buenísima.
Nos quedamos con ganas de ver más... pero 4 días dieron para ver Bucarest, sus parques, Parlamento e iglesias ortodoxas, y disfrutar del ambiente que ofrece durante todo el día lleno de música y jóvenes. Brasov, ciudad con arquitectura y encanto ambientado en la Europa del este, curiosas historias que escuchar acerca de su Iglesia negra, la torre blanca, esas pequeñas casas que a veces parecen estar abandonadas, y un bosque lleno de vida junto al centro. Y cómo no, Bran, ya en la Transilvania, donde visitamos el castillo de Drácula!
estudiar-trabajar-viajar-madurar-disfrutar-crecer-aprender... vaya pedazo de Erasmus, Tusa, sigue así que te queda lo mejor!
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